Rehabilitación paisajística en la Villa Romana de Benicató: Recuperando la memoria vegetal de Nules
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Rehabilitar un yacimiento romano es mucho más que desenterrar piedras y consolidar estructuras arqueológicas; es también rehabilitar su entorno, su biodiversidad y su paisaje.
En Costa Jardineros hemos asumido un desafío técnico e histórico sin precedentes en la provincia de Castellón: devolver a la Villa Romana de Benicató (Nules) las mismas especies vegetales que envolvían y daban vida a este espacio hace dos milenios. Porque el paisajismo en entornos históricos no es simple decoración, es auténtica memoria vegetal.
El desafío: Un diseño concebido como infraestructura viva
Nuestra intervención en la Villa Romana de Benicató no busca crear un jardín contemplativo artificial. Hemos diseñado un paisaje que trabaja y cumple un propósito muy concreto y actual:
Sombra real: Estructurada para mitigar el duro verano valenciano a los visitantes.
Refugio ecológico: Un imán para la fauna y los polinizadores locales.
Entorno interactivo: Un espacio donde el visitante camina entre la historia arqueológica y la botánica original.
Para lograrlo, el proyecto se ha estructurado utilizando las especies clave que definían la agricultura, la arquitectura y la vida en la Roma clásica.

Las especies arqueológicas del proyecto
Pinus pinea: El árbol de Roma
El pino piñonero era fundamental en las villas mediterráneas: aportaba una sombra densa y sus piñones servían de alimento energético para los legionarios. Hemos plantado 105 ejemplares de pinos para devolver al horizonte de Nules su estampa original y recuperar esa masa forestal histórica.
Cupressus sempervirens: Símbolo de eternidad
Los cipreses eran utilizados por los romanos como elementos arquitectónicos, marcas de propiedad y árboles de bienvenida. En Benicató los hemos recuperado para estructurar los caminos, aportando escala, dirección y el carácter señorial propio de los accesos romanos.
Vegetación histórica y comestible: Ficus carica y Vitis vinifera
Roma no se entiende sin sus frutos sagrados. El proyecto integra:
La higuera (Ficus carica): Sombra generosa y un fruto dulce ligado a la cultura mediterránea.
La vid (Vitis vinifera): Porque Roma sin vino no es Roma. El visitante es recibido por racimos de uvas que marcan el paso de las estaciones.

El soto bosque original: 600 m² de matriz naturalista
Bajo las copas de los árboles, el suelo también recupera su historia. El proyecto incluye la creación de 600 m² de dunas protegidas por una matriz naturalista de 16 especies mediterráneas.
Esta selección botánica está diseñada bajo criterios de sostenibilidad estricta: crecerán de forma silvestre, sin artificios y sin necesidad de riego permanente una vez asentadas, demostrando que el paisajismo naturalista es la respuesta eficiente al clima actual.
El paisaje ha vuelto a casa
Con la intervención en Benicató, en Costa Jardineros demostramos que el paisajismo naturalista tiene el poder de devolverle el alma, la sombra y el valor ecológico a un espacio con siglos de historia. Pero este enfoque no es solo para el pasado: es el estándar de sostenibilidad que aplicamos en cada jardín privado que diseñamos hoy en Valencia y Castellón.